LOS POZOS AZULES

Un viaje por algunas aldeas de San Juan de Colón, municipio Ayacucho me permitió conocer algunos balnearios ideales para la aventura y el deporte extremo. Todo empezó desde el pueblo pintoresco San Pedro del Río, joya colonial del Táchira. Un buen desayuno, en algún merendero; algunas fotos, de las casas coloniales; y unos cuantos pasos, en sus calles empedradas. Así, el caserío Río de Las Casas, conocido anteriormente, fue el punto de encuentro con mis amigos para el viaje.

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Necesitábamos transporte para trasladarnos a la Aldea Los Palmares; por lo que, no perdimos un minuto en aprovechar alguna cola. Algunos cuantos kilómetros en carretera, nos alejábamos del pueblo, y ya se empezaba observar una increíble panorámica de San Juan de Colón y la carretera Panamericana. En la vía, parecía que nos acercábamos más al Cerro El Morrachón, imponente por su forma de volcán; sin embargo, la dirección era otra: pasamos unas cuantas curvas, algunas cuestas, y llegamos al inicio del trekking, el sendero comenzaba.

Nuestro punto de referencia: una pequeña bodega en donde sus paredes se encuentra un pequeño mural representando a la naturaleza del lugar: montañas, ríos, animales y muchos árboles. En descenso, por un camino ya de tierra y con suerte en un día soleado, llegamos a los primeros pozos: ideales para compartir en familia, ya que algunas lajas planas permiten preparar alimentos y algunos pozos pequeños son ideales para que los niños disfruten del agua.

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Así continuamos, riachuelo abajo. Nos encontramos con el pozo azul de Los Palmares y con un pequeño salto de agua, algunos aventureros del equipo deciden lanzarse ¡Yo no lo pensé dos veces! Seguimos bajando, la naturaleza del lugar hace de las suyas: algunos guabás confundidos por arañas, piedras resbalosas, y agua por todas partes; por lo que tomar precaución es importante. Así llegamos a la cascada La Niña, en ella algunos aventureros practican canyoning, siempre y cuando haya buena afluencia de agua.

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Lo nuestro era darnos un chapuzón, por lo que salimos más abajo de la quebrada, llamada Cueva Helada, y retomamos la carretera llegando al casco de la Aldea Los Palmares (No es muy lejos caminando). Una iglesia, su plaza y unas cuantas casas modestas nos encontramos. Un breve descanso, para retomar el camino. ¿Qué nos faltaba? Solo descender de nuevo y atravesar un potrero. El sonido del agua nos indicó que estábamos cerca ¡Así fue! El primer pozo: La Laja, llamado así por la enorme piedra lisa inclinada que lo cubre. Más abajo la unión de dos quebradas que forman el pozo azul de Las Ajuntas ¡Increíble! Allí estuvimos por un buen rato recorriendo el lugar, sacando algunas fotos del lugar; hasta el más mínimo detalle era como un gran descubrimiento.

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La verdad es que la formaciones geológicas del lugar son atractivas, incluso nos comentaron sobre la existencia de cuevas, de las cuales quedaron pendientes por visitar. Finalmente nos retiramos, y no podíamos dejar de pasar por las aguas azufradas más abajo del pozo, las cuales algunas personas dicen que provienen de un volcán inactivo (cerro El Morrachón); sin embargo, tiene mucha más relación con la falla de Boconó. Así termina el trekking acompañado de un buen baño, nos despedimos de una naturaleza increíble y retomamos a la ciudad, a lo urbano. La verdad me fui sorprendido del lugar, a veces las aventuras deben empezarse en casa, y es que en el Táchira hay mucho por conocer.

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